La medicina y su impacto emocional

la medicina y su impacto emocional

La medicina es mucho más que curar enfermedades. La medicina se encarga de comprender en profundidad las diferentes dolencias que nos afectan, proponer soluciones científicas, aumentar nuestra esperanza y calidad de vida, etc. Gracias a esta es que hemos llegado tan lejos como especie, por lo que sus efectos van más haya de solo lo físico.

Una disciplina ancestral

Desde poco tiempo después de nuestra aparición como especie, el ser humano siempre ha mostrado mucho interés en la medicina. Como efecto de nuestro creciente intelecto, buscamos darle sentido a los acontecimientos que nos rodean y encontrar soluciones a los problemas que sufrimos. Desde siempre, la medicina es una disciplina experimental, cuyo fundamento es el ensayo y error, hasta encontrar la solución más adecuada. Flores, hierbas, animales, cualquier cosa de nuestro entorno podría salvarnos de alguna enfermedad, no lo sabíamos, pero teníamos que probar hasta hallar la cura.

Más adelante en nuestra historia, la escritura jugó un papel fundamental en la mejora de la calidad de vida de las personas. El conocimiento se podía compartir de manera práctica, ayudando increíblemente al desarrollo de nuestra medicina. Siendo la cultura griega el origen de una medicina más encaminada, mejor planteada. Pero no es hasta el siglo XIX que los estándares y la efectividad de la medicina aumentó exponencialmente.

Los avances tecnológicos, al igual que la evolución de nuestra sociedad, han permitido que esta disciplina alcance horizontes nunca antes pensados. Pasamos de reducir la propagación de enfermedad, a aumentar considerablemente nuestra esperanza de vida. Esto no solo nos afecta a nivel físico, sino también, a nivel emocional.

Bienestar total

El mundo en el que vivimos ahora no es nada comparado al que era hace siglos. Volviendo a nuestros orígenes, pasamos de ser nómadas cazadores, a cultivar nuestro propio alimento. Pasamos de vivir en pueblitos a vivir en concurridas ciudades. Ahora vivimos en ciudades de concreto, rodeados de comodidades y herramientas que facilitan nuestro día a día. Ya no sentimos el miedo de morir o no poder conseguir alimento, ya no tememos a la oscuridad o al ataque de otro depredador, tenemos una respuesta a casi todo y, por supuesto, tenemos la cura a infinidad de dolencias.

La esperanza de vida aumenta año tras año, sobrevivir a una gripe nos cuesta una pastilla, los niños crecen cada vez más sanos e inteligentes. Aun que la salud sigue siendo una preocupación primordial en nuestras vidas, no es tan incierto como lo solía ser. Gracias a que vivimos en sociedad, vivimos con una tranquilidad que nuestros ancestros nunca hubieran podido imaginar. Nos sentimos seguros de que si caemos enfermos, alguien nos ayudará o nosotros mismo podremos sanarnos.

Inclusive, lograr superar una enfermedad gracias a los avances tecnológicos y técnicos, pueden hacer que el paciente salga del hospital como una persona completamente nueva, renovada. El malestar físico siempre afecta nuestra salud mental, pero gracias a la medicina podemos curarnos con mayor eficacia y en menos tiempo. Por esto, combinar la medicina tradicional con el clown terapéutico, ayudaría no solo a la cura de la enfermedad, también ayudaría a la cura del corazón del paciente.

En conclusión, la medicina siempre ha jugado y jugará un papel importante en nuestra sociedad. Tomar en cuenta que la medicina también nos ayuda a nivel emocional de manera subliminal, nos hará ser más agradecidos con el personal de salud y la vida en general.

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