En busca de la paz interior

paz

Muchos conocemos la paz como un estado donde no existe el conflicto, una armonía que hasta es difícil de creer. Relacionamos la paz con los conflictos bélicos, con la presencia de uno o más bandos que luchan entre sí, cuyo final será la paz entre todos. Sin embargo, no es necesario la presencia de bandos ni varias personas para que haya conflictos, dentro de nosotros también se ocasionan, y por ello necesitamos paz interior.

Un contexto complicado

Aún que no lo parezca, de cierta forma todos buscamos la paz interior, voluntaria o involuntariamente. La mente es frágil y necesita estabilidad. Esta armonía que necesitamos con todo nuestro ser, se ha vuelto cada vez más complicada de conseguir, debido al constante cambio de nuestra sociedad. Factor que nos causa constante desbalance, pues esta se encuentra en perpetuo y veloz cambio.

Desde la primera revolución industrial, la espiritualidad ha perdido importancia estrepitosamente. El nuevo modelo económico predominante dejó a relucir lo peor del ser humano, mientras la idea del individuo como un engranaje más en la máquina de hacer dinero se volvía continuamente más una realidad. Sumándose a esto, actualmente vivimos en una sociedad de primeras impresiones, una sociedad llena de máscaras donde el aparentar ser es más valioso que ser auténticamente. Una sociedad digital que nos permite evadir el contacto social, las responsabilidades, etc. Todo esto volviendo a la paz interior una idea casi milagrosa.

El camino hacia la luz

La paz interior empieza con un cambio en la forma de como vemos la vida. En resumidas cuentas, un cambio de perspectiva. Es percibir las situaciones, lo que nos rodea de una forma más rica, pero a la vez simple. Para ello debemos de vivir en el ahora, ver a nuestro alrededor y sentirse bien al respecto.

El camino hacia la paz interior, es uno de auto comprensión. Así como volver a nacer, el conocernos profundamente generará un cambio total sobre nosotros. Pero la paz interior es el fruto de este proceso, una consecuencia del cambio positivo que ha ocurrido dentro de nosotros. Si bien, no es necesario volver a nacer para encontrar nuestra paz, si es necesario conocernos en profundidad, para de esta forma conocer nuestros conflictos y miedos para enfrentarlos.

Una luz que se expande

La paz está al alcance de todos nosotros, pero somos pocos quienes se percatan de esto. Influenciados y abrumados por nuestra realidad, nos es difícil notar siquiera que la necesitamos para vivir plenamente, para vivir felices. Porque si, la paz interior llena de una felicidad inmensa nuestra existencia.

Una felicidad basada no en las cosas positivas que nos pasan, sino en ver lo que nos pasa y nos rodea de forma positiva. La paz interior es aprender a vivir la vida, vivir el ahora con gran emoción, olvidando nuestras preocupaciones sobre el futuro y los arrepentimientos de nuestro pasado. Así conseguimos una felicidad duradera y profunda.

Esta paz es contagiosa. Simplemente con vivirla, podemos afectar positivamente en quienes nos rodean. Una sonrisa o compartir una perspectiva positiva sobre algo definitivamente impactará en la persona, inspirándola a seguir nuestro camino. Si bien no sabe cómo lo llegamos a este estado de equilibrio, su alma empieza a distinguir que lo que le falta lo tiene delante de sí, la paz interior.

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